COSAS DEL ENTORNO

Y podemos esperar mucho más de las computadoras fabricadas en Marte

Un conocido teórico alemán analizaba en Montecristi, la semana pasada, las implicaciones del “descubrimiento” de unas computadoras portátiles en el campamento de las FARC bombardeado por las fuerzas colombianas en territorio soberano del Ecuador. Una operación que contó, según numerosas denuncias, con el apoyo táctico de la base norteamericana de Manta, a pocos meses de su devolución al estado ecuatoriano.

Suponiendo que esas computadoras, a diferencia de todas las que se ofrecen en el mercado, hubieran sido adquiridas a alguna civilización extraterrestre contactada a través de los seguidores del maestro Rabolú, o tuvieran las características de una “caja negra” a prueba de desastres, y que por ello salieron ilesas de las bombas, las balas y el fuego que arrasaron con el campamento guerrillero, suponiendo además, que los guerrilleros que han resistido cincuenta años al ejército regular de Colombia y a su hermano bastardo, el paramilitarismo, son tan ingenuos que cargan sus secretos por media selva sin temor de que puedan caer en manos del enemigo si sobreviene una derrota, suponiendo todo eso, la autenticidad de su contenido se sustenta en el libre albedrío de Uribe y su entorno palaciego, la cúpula militar, y naturalmente del Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos y los burócratas del Pentágono. Ningún organismo o persona independiente al conflicto ha sido convocada para verificar el supuesto contenido de las computadoras. Es su palabra contra el resto del mundo, respaldada por una potencia militar que en nombre de la lucha contra el terrorismo, aterroriza al planeta entero. ¿No fue con una mentira colosal, desmentida después por sus propias agencias gubernamentales, que George Walker Bush invadió a Iraq en nombre de la democracia mientras ofrecía a sus aliados Blair y Aznar un jugoso pedazo en el negocio de la reconstrucción del país y en el reparto de sus reservas petroleras?

Las computadoras de Raúl Reyes, como sombrero de mago, se convierten en fuente inagotable de “pruebas” que pueden incriminar como “terroristas” a jefes de estado, políticos, académicos, amas de casa, a cualquier persona, en cualquier parte del mundo. En el plano internacional, la saliente administración Bush puede utilizarlas para intentar desestabilizar gobiernos hostiles como el de Venezuela o Bolivia, o evitar la salida de la base militar de Manta en Ecuador, presionar a los gobiernos que se alinean en la nueva correlación capitalista multipolar como Brasil o Argentina, enfriar las pretensiones de posicionarse en América del Sur, su presunto patio trasero, de la Unión Europea o de alguno de sus países miembros en particular. Una “prueba” oportuna emergiendo de esa tenebrosa caja de pandora, serviría para criminalizar, amenazar, asustar o cooptar a cualquier persona en la región. ¿El método? Eso se lo respondo con una pregunta: ¿quien no tiene archivos personales, fotografías, vídeos en algún sitio de Internet? Además de los registros digitales que transforman en algoritmos todos los aspectos de nuestra vida cotidiana, mismos que se almacenan en bases de datos que pueden ser penetradas si se dispone del conocimiento para hacerlo, están los organismos de seguridad y los cuerpos de inteligencia que llevan el Who is Who de todos cuantos tienen algo que hacer o que decir en nuestras sociedades. ¿Es aventurado imaginar, luego de que El Tiempo de Bogotá publicara la foto de Patricio Echegaray, dirigente del partido comunista argentino como si se tratara del ministro ecuatoriano Gustavo Larrea, presentándolo como una prueba extraída de las dichosas computadoras, que se venga en adelante una cadena de “revelaciones” similares implicando a personas, partidos políticos, organizaciones sociales y gobiernos?

Y el descubrimiento, en las mismas dichosas computadoras, de supuesta información que ha permitido desmontar una instalación de las FARC en Costa Rica, es una indicación de que estaría en marcha una monstruosa conspiración contra las libertades políticas y los derechos humanos en el continente, utilizando información proveniente de investigaciones policiales o de las agencias de inteligencia propias o extranjeras, para cimentar la veracidad de todo cuanto se le atribuya a las computadoras.

¿Por qué? Por lo que dicen las propias declaraciones de la policía costarricense, país gobernado actualmente por Óscar Arias quien es, como Uribe, un firme aliado de los Estados Unidos en Centroamérica además de ferviente defensor del TLC. Ellos declaran que estaban sobre la pista del filósofo de izquierda Francisco Gutiérrez y su esposa desde hace varios años: “Toda esta cuestión siempre fue de conocimiento de los gobiernos de turno. Ninguno puede decir que no lo supo. Siempre le estuvieron siguiendo el pulso y hubo varios encuentros con la gente de las FARC.No se actuó porque policialmente puede ser importante, pero la inteligencia siempre quiso ir más allá y armar todo el panorama. Sólo se seguían los movimientos de los guerrilleros”, contó a EL PAÍS un antiguo agente de la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS) costarricense. http://www.uniondebloggershispanos.com/agregador/node/92126

¿Quién podría otorgarle una migaja de credibilidad a esas computadoras que Uribe dice estuvieron entre los objetos de los guerrilleros muertos en las cercanías de Santa Rosa de Sucumbíos, si no hubo un levantamiento pericial por autoridad judicial competente en el sitio de la masacre? Es la palabra de un Presidente que ha sido acusado en su propio país de pasados vínculos con notorios traficantes de drogas, además de que varios prominentes colaboradores suyos han respondido ante la justicia colombiana por su involucramiento en la satánica parapolítica, que registra crímenes de lesa humanidad y ha provocado el desplazamiento de millones de campesinos pobres.

Como dice Heinz Dieterich, la “estrategia de la lucha contra el terrorismo” practicada por Washington, tiene en el “descubrimiento” de su incondicional aliado el Presidente de Colombia: las supuestas computadoras de Raúl Reyes, una fuente de “información” que conspira contra la seguridad de gobernantes, políticos, académicos y ciudadanos comunes y corrientes, en cualquier parte del planeta. Un “hallazgo” en esa caja de pandora podría justificar el secuestro de una persona y su posterior confinamiento en Guantánamo u otra cárcel de la CIA, sin fórmula de juicio, o incluso su eventual desaparición.

Estamos en la obligación de pensar como ciudadanos libres y críticos, no importa cual sea nuestra ideología y nuestras preferencias políticas. La manipulación emocional deja de ser una amenaza cuando pensamos con cabeza propia.

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